“Somos tontos y moriremos”
Priss
“No llores mas, que recordare tu nombre”
piratas
Hacia calor, el termómetro no paraba de subir y las estaciones se
quedaron ancladas en la salida del sol, ya no existía la primavera.
Se encendió el último cigarro de la noche y el resplandor ilumino la habitación.
Todo giraba en torno a aquel momento en el que ella dijo “adiós”.
Después, solo alguna esporádica llamada intentando recuperar lo
perdido, para eso tendría que hacer un esfuerzo mayor que tímidas
conversaciones (y ninguno de los dos parecía dispuesto a hacerlo).
Se quedo anclado, encerrado entre su ordenador y un pasado perpetuo.
y una idea.
El Terminal se encendió, había acabado. Los cálculos matemáticos para
encontrar la formula del amor llegaban a su fin. Símbolos y números
para formas abstractas como amistad, fidelidad, moralidad,
infidelidad, sexo o pasión para calcular algo tan efímero, poderoso y
sin forma como el amor, anteriormente los resultados eran nefastos
(los seres humanos son impredecibles) así que tuvo que insertar la
variable indeterminada.
Cuando su amiga lloraba todas las tardes por la perdida de su gran
amor se pregunto por que los seres humanos sufren con algo tan
intangible y lejano como aquello.
¿No es el universo infinito?
¿No nos da el tiempo infinitas posibilidades?
¿No da la madre tierra aquello que anhelamos?
Creía no comprenderlo.
El enamorarse no estaba en sus planes y cuando ella le dejo,
comprendió el alcance de una palabra tan compleja (pero seguía sin
entenderla)
Al final, los cálculos eran exactos. Una palabra. Solo una brillaba en
el monitor.
Al leerla recordó, lloro y al final comprendió.
Al salir por la puerta todos sus apuntes ardían en la papelera, todos
los cálculos se borraban del Terminal, ya no hacían falta, nunca la
hicieron.
Fin de los planes
Hacia calor, se sentó en una terraza nocturna, pidió un café con hielo y espero.
Ya llega!!